Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente, habéis tenido suerte; procurad a partir de ahora ser tan valiente y esforzado como lo habéis sido hasta este momento, pues pienso que los hijos de reyes deben ser más valerosos que los demás.
Todo lo que Lionel le contó a Lanzarote se lo contó éste a la Dama y le dijo, además, que estuviera segura de que nunca comerÃan los dos hermanos mientras no tuvieran a sus maestros. Ella siente una gran pena, los llama y ve que tienen las mejillas delgadas y caÃdas, y los ojos enrojecidos e hinchados de lo mucho que habÃan llorado, y el color se les habÃa hecho más pálido. Ambos están tan ensimismados y pensativos que no pueden poner buena cara ni aparentar alegrÃa.
—Niños —les pregunta—, ¿qué os pasa?
No se atreven a contestarle, y ella les vuelve a decir:
—Sé que no estáis a gusto y conozco el motivo: es porque no están con vosotros vuestros maestros. Si mando a buscarlos, ¿estaréis mejor? DecÃdmelo, pues mandaré por ellos, si me lo decÃs.
Lionel, que era el que peor se encontraba, le responde que a partir de entonces no tendrÃan ningún malestar.
—Por Dios —exclama la doncella—, no volveréis a padecer por eso, pues esta misma noche irán a buscarlos.