Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora —dice Lionel—, no es tanto por la prisa en estar con ellos como el miedo que tengo de que hayan muerto, pues temo que el rey Claudás los haya hecho morir, porque los odia mucho.
—No os desaniméis, pues en breve tendréis noticias verdaderas; procurad no tener cara triste a partir de ahora, porque no os amarÃa y comed y alegraos con mi hijo, pues por nada querrÃa que vuestros maestros os encontraran tan mal cuando vengan. Si dentro de tres dÃas no estáis tan gordos y tan guapos como cuando os trajeron, vuestros maestros no vendÃan, pues pensarÃan que se os ha dejado morir de hambre aquà dentro.
—Ay, señora —dice Lionel, con gran miedo por la amenaza—, por Dios, muchas gracias. Si nos ven delgados y con mal aspecto pensarán que es porque nos faltaba su compañÃa: no obstante, comeremos tanto cuanto vos queráis, si nos prometéis que enviaréis a buscarlos esta noche mismo.
La Dama se rÃe con gusto y después les promete que mandará por los maestros.
—Señora —dice Lionel— enviadles algunas pruebas y se pondrán bastante más contentos; tomad nuestros dos cinturones, que se los enseñe quien vaya a buscarlos, y vendrán de inmediato, no me cabe ninguna duda.