Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero así se lo otorga pues ve que no puede ser de otro modo; Saigremor acepta que le asegure que lo hará tal como le ha prometido.
Luego vuelve a meter la espada en la vaina, monta y encomienda al cazador a Dios; reemprende el camino y toma el sendero que estaba lleno de espinos, de majoletos y de zarzas; era un sendero tan estrecho que el caballo llevaba las patas arañadas y ensangrentadas. Saigremor, que estaba muy enfadado, maldice el camino y exclama que malditos sean los espinos y las zarzas, pues sólo valen para perjudicar al mundo. No tardó mucho en ensancharse el camino.