Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mira a la derecha del bosque y ve un pabellón muy rico plantado bajo una encina; delante, a la entrada del pabellón, había un enano tan feo y tan odioso que a Saigremor le parece que nunca había visto a nadie tan horrible. El enano tenía en la mano un palo grande y pesado, y una maza de hierro. Cuando Saigremor se acerca, el enano le sale al encuentro con el palo levantado, golpea al caballo en la cabeza y lo deja aturdido. Saigremor, que estaba enfadado por el mal camino que había tenido y más por su caballo al que el enano había golpeado, le dice: «¡Vete de aquí, cosa desgraciada!». El enano vuelve a levantar el palo y golpea de nuevo al caballo en la cabeza, haciéndolo caer de rodillas. Saigremor se encoleriza, coge al enano por las sienes y lo levanta, y después lo tira contra el suelo con tanta fuerza que por poco no le revienta el corazón en el vientre; luego, le pasa con el caballo por encima del cuerpo hasta que le rompe uno de los muslos; entonces, el enano grita lo más fuerte que puede:
—¡Ayuda, ayuda!
En esto sale del pabellón una de las doncellas más hermosas de cuantas Saigremor había visto en mucho tiempo; acude gritando y diciendo: