Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor, no sois cortés, por mi cabeza, pues a una cosa débil y desvalida le mostráis vuestra fuerza. Ciertamente os podrÃa sobrevenir algún daño —y asà hubiera sido si su señor hubiera estado allà dentro—; sea desgraciado el caballero malvado dondequiera que esté.
—Que asà sea, doncella, que todo sea como vos decÃs, ¿pero por qué lo decÃs?
—Lo digo por vos, que habéis hecho lo que ningún valiente hizo nunca. Habéis cometido la mayor villanÃa al poner la mano sobre éste, y no podréis pagarlo con ninguna cortesÃa; si él tuviera tanta fuerza como vos, no os atreverÃais a volver.
—Doncella, decid lo que queráis, pero por Dios, aunque hubieran sido mi señor Galván o Lanzarote del Lago los que me hubieran cometido esta villanÃa, yo me hubiera vengado con todas mis fuerzas; no os enfadéis, porque estoy dispuesto a recompensarlo todo según vuestra voluntad.
—No rechazo la recompensa.