Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Marlagán, Marlagán, no dejéis que me lleven asÃ!
El caballero mira entonces y al ver que el otro se lleva a su amiga no sabe qué hacer, pues desea ir tras ellos, pero no puede hacerlo porque Saigremor le ataca de cerca; si la pierde, nunca más tendrá alegrÃa. Estas dos cosas le preocupan y no puede dedicarse a nada más; ahora combate mucho peor que antes y Saigremor se da cuenta, porque el caballero mira frecuentemente hacia el otro lado: hace con él lo que quiere, pues su contrario se limita a resistir y a cubrirse con el escudo. Cuando ya no puede más, le dice:
—Noble caballero, ¡tened compasión de mÃ, por Dios! Si te ataqué locamente, te has vengado como valiente.
—Señor caballero, ¿qué queréis decir?
—Quiero que esta batalla termine, me pongo a vuestra merced, pero dejadme ir tras aquel que se lleva a mi amiga.
—Asà lo haré con gusto, pero iré yo detrás de ellos, si queréis; vos os quedaréis aquà para liberar al caballero que ahà dentro está encadenado.
—Asà me ayude Dios, me parece muy bien.