Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Saigremor se lo concede, monta en su caballo que se habÃa detenido bajo un árbol y va tras el caballero que se llevaba a la doncella; lo sigue tan deprisa como el caballo puede llevarlo y al cabo de una media legua encuentra a un escudero sobre un rocÃn cansado y agotado, tan fatigado que apenas puede caminar. Lo saluda y le pregunta si ha encontrado a un caballero que se lleva a una doncella.
—Señor, sÃ, en ese valle; pero va tan rápido que no lo alcanzaréis jamás.
Saigremor no se pone muy contento con esta noticia; deja al escudero y pica espuelas al caballo; al llegar al valle ve al caballero por delante, en lo alto de la colina y galopa tras él. Cuando llega a la montaña ve hasta diez pabellones plantados en un prado que habÃa junto a una fuente; cada uno de estos pabellones tenÃa colgados cuatro escudos y en ellos se apoyaban diez lanzas con las puntas hacia arriba.
Cuando llegó cerca de los pabellones vio salir a un caballero que le dijo que tenÃa que combatir o entregar sus almas; le contesta que no serÃa necesario y que preferÃa combatir a rendir las armas.
—Pero no tengo lanza.
—No os preocupéis por eso, pues os entregaré una buena.