Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe, combatiré antes de permitir que os la llevéis, porque un caballero me envió para que se la devolviera: preferirÃa morir a no llevarla, pues tanta confianza ha puesto en mÃ.
Mientras hablaban de este modo llegó a ellos un gran caballero, armado con armas pintadas como tablero de ajedrez; al ver a Saigremor, que no querÃa entregar a la doncella frente a todos los demás, piensa que es de gran valor y que puede ser muy esforzado el que habla con tanta energÃa; contempla su escudo que estaba despedazado por las lanzas y por las espadas y ve la cota que lleva rota en varios lugares y que él está ensangrentado tanto por su propia sangre como por sangre de otros: siente gran aprecio por él, y a nadie lo apreciarÃa más, según le parece; a pesar de todo, le dice para saber si podrÃa acobardarlo:
—Señor caballero, tenéis que entregar a esa doncella.
—Señor, a vuestro pesar, si la entrego no será de grado, y aunque tuviéramos que enfrentarnos vos y yo, no pensarÃa dejarla hoy frente a toda vuestra fuerza.
—¿No? Lo veremos en breve. Por Dios, ahora tenéis que luchar contra mÃ.
—¿Contra vos? Mal haya quien se acobarde, pues no sois el primero contra el que me he probado hoy.