Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Corren unos por una parte y otros por otra; se visten las armaduras y regresan lo más rápido que pueden. Saigremor le dice a Mathamás:
—Guárdate de mÃ, pues te desafÃo.
Desenvaina la espada y le ataca; Mathamás huye a una habitación, se mete en ella y atranca la puerta tras de sÃ. Cuando Saigremor se da cuenta, ve venir a más de veinte caballeros completamente armados, que cierran la puerta de la habitación en la que están para que nadie salga. Entonces ve que ha obrado como un loco: se arrepiente por su propia tardanza, pues podrÃa haberse marchado si hubiera querido; pero no está asustado, aunque se ve en gran peligro. Los caballeros le gritan que en mala hora entró; le atacan con hachas, con espadas y con lanzas; le matan el caballo y él queda a pie junto a un pilar que habÃa en medio de la sala. Se defiende con vigor; les rompe y parte yelmos y escudos, hiere a muchos y realiza tales proezas que la espada se le rompe por el puño. No sabe qué hacer, pues tiene demasiado cerca a los demás, que le acosan de tal forma que le hacen caer de rodillas dos veces; le golpean por todas partes y apenas puede resistir con su escudo; si no fuera por el pilar que tenÃa detrás, le hubieran dado muerte.
En esto vuelve a la sala Mathamás y cuando ve que Saigremor no sabe cómo defenderse, ordena a sus hombres que se retiren y le pide que se rinda.