Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Saigremor se marcha; era entre la hora de tercia y mediodÃa. Cabalga hasta que llega a casa de Mathamás. Era una casa fuerte y alta, con almenas de mármol que la cerraban y protegÃan; estaba rodeada por fosos grandes y profundos y por la parte de fuera habÃa una empalizada de picas agudas y gruesas. Para llegar no habÃa más que una entrada, que era una puerta toda de metal y de cobre, mejor trabajada y con más riqueza que ninguna, Saigremor se dirige hacia allà lo más derecho que puede y cabalga hasta entrar por la puerta; la contempla durante un buen rato, pues le parece muy hermosa, y luego sube a caballo a la sala principal, donde encuentra a Mathamás que iba a sentarse a la mesa con sus caballeros, de los que habÃa más de treinta. Al verlo armado se callan todos para escuchar lo que va a decir; se dirige a Mathamás sin detenerse, pues lo conocÃa, y le dice sin saludarlo:
—Mathamás, la reina Ginebra, mi señora, te ordena a través de mà que le envÃes de comer a la Fuente de las Hadas, donde está con sus doncellas.
—¿Qué es eso? Ya que tú le perteneces, ¿con qué permiso has entrado aquà dentro?
—Entré con su permiso.
—Pues ahora veremos cómo te defiende.
Entonces les grita a sus hombres:
—¡A las armas!