Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Yo le prometà a vuestro amigo que os traerÃa y os pondrÃa a su disposición, y no sé qué hacer.
—Por mi fe, vos habéis cumplido ya que me habéis traÃdo y no falta nada que no me hayáis dado; me habéis puesto a su disposición, en su pabellón: podéis marcharos tranquilamente si tenéis prisa; aquà estoy tan segura como si me estuvierais protegiendo.
—En absoluto, pues si vinieran dos caballeros dispuestos a forzaros, ¿quién os ayudarÃa?
—No temáis tal cosa, marchaos a donde queráis.
—Ya que asà lo deseáis, os encomiendo a Dios.
—Id con Dios, que Él os acompañe.