Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote reemprende su camino, desarmado, pero con la espada. Grifón se va por el bosque tan rápido como lo puede llevar el caballo; no ha cabalgado demasiado cuando llega a la fuente en donde estaba la reina con sus doncellas. Al verlo venir de lejos, piensan que es Lanzarote y se ponen muy contentas, mientras que él se acerca bastante. Cuando ya está junto a las damas, reconocen el caballo, que no es el de Lanzarote, y la reina que ve la cabeza colgada del arzón de la silla piensa que es la de Lanzarote y se desmaya; al volver en sí, grita con dolor: «¡Ay, desdichada, ya ha muerto la flor del mundo!». Y vuelve a desmayarse; todos empiezan tal duelo que causa admiración; se golpean con los puños y se tiran de los cabellos mientras que todas a la vez le dicen a Grifón:
—¡Ay, caballero, que Dios te cause deshonra!
Y van hacia él para matarlo. Cuando las ve venir, no sabe a qué se debe y no las espera; tira del freno hacia la otra parte y se marcha tan rápido como su caballo puede huir. La reina hace que Keu monte con el caballero prisionero y les dice:
—Id tras él y procurad que no se os escape.