Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Continuó la doncella su camino hasta que llegó a Gaunes, donde se encontró con la ciudad muy alterada, porque habían sitiado a Farién en la Torre, pues ya se habían enterado de que Claudás no estaba prisionero allí. La doncella vio que era un asedio muy estrecho y sintió miedo por los dos maestros; preguntó y se enteró de por qué sitiaban la Torre de tal forma, como si no supiera nada, y se lo explicaron todo. A continuación preguntó quién era el más leal y más noble de los que estaban fuera, y se lo indicaron; entonces consigue hablar con él y le dice:
—Buen señor, se os tiene por muy prudente y leal. Os voy a decir una cosa, pero debéis prometerme que no le diréis a nadie que yo os lo he dicho. Tened por seguro que será una gran alegría para vos e irá en provecho de vuestros dos señores.
Cuando el caballero la oye, se pone todo lo contento que puede y le corre la sangre al oír que será una gran alegría para él y que irá en provecho de sus dos señores.
—¿De qué dos señores me habláis?
—Os hablo de los hijos del rey Boores, que fue señor de esta ciudad y de toda la tierra que hay alrededor.
—Ay, doncella, antes de que me digáis nada más, decidme si están vivos.