Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Van hacia allá y al descender la colina, ven al fondo del valle a un caballero que combate contra otros diez, pero que resiste tan bien que ha herido a varios y les ha matado los caballos, de modo que la mayor parte de ellos iba a pie, igual que él, pues también le habían dado muerte a su caballo. Mi señor Galván deja que todos sus caballeros ataquen por delante de él y avisa gritándoles desde tan lejos como le pueden oír. Cuando los que iban a pie ven llegar a los caballeros, se dan a la fuga hacia donde mejor protegidos se piensan. Mi señor Galván golpea al primero que alcanza derribándolo al suelo y le mete la lanza por el hombro; mi señor Yvaín y Héctor derriban a otros dos. Los que pueden escapar se meten en el bosque, por la parte que ven más espesa. Cuando mi señor Galván ve que no los podrá alcanzar, regresa junto al caballero al que habían socorrido; se saludan.
—Señor —le dice el caballero a mi señor Galván—, no sé quién sois, pero me habéis ayudado en un gran aprieto: pienso que habría muerto de no ser por vuestro socorro.
Mi señor Galván lo contempla y ve que lleva dos espadas; se queda sorprendido igual que sus otros compañeros. Después de hablar un buen rato, mi señor Galván le dice:
—Buen señor, si no pensara que os podría pesar, os pediría un don.