Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No os puedo conceder nada mientras no sepa vuestro nombre.
—Nunca le oculté mi nombre a nadie que me lo preguntara, y os lo diré a vos: me llaman Galván, hijo del rey Lot de Orcania.
—¿Sois vos mi señor Galván?
—SÃ, sin lugar a dudas.
—Por Dios, entonces podéis pedirme lo que queráis, pues no habÃa don que me pidáis que no os conceda, siempre que pueda hacerlo.
—Muchas gracias. Os pido que me digáis por qué lleváis dos espadas, pues no es uso ni costumbre que un caballero lleve dos.
—Por mi fe, os lo voy a decir.
Se desciñe entonces las dos espadas y ata una de ellas por el tahalà a una encina; luego, pone la otra sobre la hierba y se inclina ante ella, besando con dulzura el puño. Después la saca de la vaina completamente desnuda, pero sólo se ve la mitad, porque estaba rota por medio. Mi señor Galván y todos sus compañeros se quedan admirados; mi señor Galván le pregunta al caballero:
—¿Qué es eso, señor caballero? ¿Sólo tenéis ese trozo de espada?
—SÃ, señor, en breve veréis la otra mitad.