Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen Padre que me enviaste a esta tierra para anunciar tu santo nombre, Señor, te ruego no por mí, ni en beneficio mío, sino para aumentar el número de los que creen en Ti, que muestres a este pueblo, desdichado, cómo han sido todos engañados al adorar a esos ídolos.
Luego, besa el suelo, se levanta y dice de forma que todos pueden oír:
—Señores, ahora veréis el poder de vuestros dioses.
Después de estas palabras, no tardó mucho en que se produjo un trueno muy grande y el cielo se abrió y la tierra empezó a hundirse, y los aires se espesaron; todos los sarracenos pensaron que iban a morir allí mismo. Descendió un rayo a las estatuas y las quemó y reventó todas; salía un humo tan maloliente que parecía que se les iba a partir el corazón a todos los que lo olieran; se desmayaron los que allí estaban, menos José.
Al cabo de un rato, cuando se tranquilizaron y volvieron en sí recobrando la memoria, José vuelve a hablar: