Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señores, ahora veréis qué poder tienen vuestros dioses. Sabed que del mismo modo que uno de ellos le ha ayudado al otro, del mismo modo pueden ayudarse entre ellos: os digo que el que los ha destruido de ese modo os destruirá a vosotros también si no mejoráis vuestra vida y si no cambiáis vuestro comportamiento y vuestra fe.
Después de que José hablara asÃ, le contestó Mategrant, el hermano del muerto, el que tenÃa la herida en la cabeza:
—Señor, decidme vuestro nombre.
—Me llamo José de Arimatea.
—¿No sois sarraceno?
—En absoluto, por mi fe; soy cristiano y creo en el Padre, en el Hijo y en el EspÃritu Santo; no hay más que un Dios que es tan poderoso que puede hacer resucitar a los muertos y puede convertir a los malvados y traidores en buenos y virtuosos, y no hay nadie por pecador que sea que si se arrepiente, no le haga superar todas sus tristezas. Ante todos vosotros os ha mostrado que es Dios y más poderoso que nadie, frente a él nadie puede resistir, como habéis podido ver por esas estatuas a las que llamabais dioses y en las que creÃais, a las que Él ha destruido y deshecho, quemándolas.