Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ordenó que trajeran el resto de la espada, que era el puño y el puente, hizo el signo de la cruz sobre la herida de Mategrant y al punto quedó curada. Luego, se sacó de la carne el trozo de espada que tenÃa dentro, con gran asombro de cuantos la vieron, porque al sacarla no cayó de la herida ni una gota de sangre, y la espada estaba clara y tan blanca como si no hubiera entrado nunca en un cuerpo.
El pueblo se admiró por esto y cuando José ya tuvo las dos mitades del acero, dijo:
—Ay, espada, no te soldarás hasta que te tenga en sus manos el que deba culminar las altas aventuras del Grial; pero tan pronto como te tenga, te soldarás a la fuerza. La parte que entró en mi carne, sangrará siempre que la miren, hasta que la sostenga el que debe unirla al otro trozo.