Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente —le contesta Mategrant—, es asà y nunca creeré en otro Dios más que en Él, pues bien he podido ver que es Dios sin par, ya que ha resucitado a mi hermano Argón.
Todos los que estaban allà se dejaron caer a los pies de José, diciendo en voz alta:
—Señor, nos ponemos a vuestro albedrÃo en todo; si por equivocación hemos cometido locuras hasta ahora, estamos dispuestos a corregirlo siguiendo vuestro consejo y nunca haremos nada que vaya en contra de vuestra voluntad. Enseñadnos la ley que debemos mantener y decidnos de qué manera debemos hacerlo, y asà lo haremos.
De este modo se convirtieron y fueron bautizados los del castillo. Cuando el senescal que habÃa herido a José en el muslo vio que todos se hacÃan cristianos, reconoció ante todo el pueblo cómo habÃa herido a José y cómo la espada se le habÃa roto, «y creo que encontraréis la otra mitad en su muslo». Mategrant hace que lo comprueben y allà encuentran la espada; al verlo, quedaron todos sorprendidos.
—Señor —le pregunta Mategrant—, ¿cómo podréis curaros?
—Si Dios quiere, me curaré bien, pero antes sanaréis vos de la herida que tenéis en la cabeza.