Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Hijo de puta, asesino, todo esto nos ocurre por vos; habéis traicionado a vuestro señor natural, que os había sacado de la nada para alzaros a su gran altura; le habéis privado de la esperanza de recuperar su tierra. Ojalá acabéis como Judas —que traicionó a Aquel que vino a la tierra a salvarle a él y al resto de los pecadores—, pues os habéis comportado como el mismo Judas.
Así hablaba Banín al traidor desde lo alto de la torre. Al poco, fue tomado el castillete y todos los bastiones de la parte de fuera de la torre. Pero Claudás estaba encolerizado, pues no sabía cuál de sus hombres había prendido fuego en la ciudad: la riqueza de las hermosas casas ardió y se fundió. Los de la torre resistieron y se defendieron con valentía, y consiguieron matar a numerosos enemigos, a pesar de que no eran más que cuatro: tres servidores y Banín; al quinto día, el rey Claudás ordenó levantar una catapulta y no pudieron resistir más, pero ni siquiera con la catapulta habrían sido vencidos, de no ser porque no tenían de beber ni de comer: se seguían defendiendo valerosamente, sobre todo Banín, que acabó con muchos hombres de Claudás utilizando palos afilados y piedras agudas. Todos se admiraban por la resistencia y por el valor de Banín, y cuando Claudás oyó su nombre y vio las hazañas que hacía, dijo que si él tuviera un noble tan leal, lo apreciaría más que a sí mismo.