Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A partir del momento en que les faltó alimento razonable, resistieron los de la torre tres dÃas más, hasta que fueron vencidos por el cansancio y por el hambre. La tercera noche consiguieron cazar una lechuza en un agujero de la torre: no habÃa ninguna otra clase de aves, pues habÃan huido de la catapulta. Todos estaban sorprendidos de su resistencia, pues el ingenio de guerra les habÃa atacado tanto que les habÃa destruido los muros, de forma que apenas se sostenÃa.
Claudás vio un dÃa a BanÃn y le dijo:
—BanÃn, rÃndete, porque no podrás resistir. Te daré a cambio numerosos castillos, armas y autorización para que vayas donde quieras; si quieres quedarte conmigo, te juro por Dios y por los santos de esta iglesia —y tiende la mano hacia una capilla— que te querré más que a ninguno de mis caballeros, por tu gran valor y por tu fidelidad.
Asà le rogó Claudás muchas veces, hasta que BanÃn le dijo un dÃa, entristecido y cansado:
—Señor Claudás, señor Claudás, sabed que cuando me rinda a vos será porque estaré en tal situación que nadie me lo recriminará. Y ni a vos ni a otro me rendiré como un traidor.
BanÃn y sus compañeros resistieron allà hasta que se encontraron muy débiles por el hambre. Todos los dÃas les pedÃa Claudás que se entregaran, pues los apreciaba mucho por el valor que habÃa visto en ellos.