Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Banín se dio cuenta de que no podían resistir más, y que tendrían que rendirse por falta de carne y por los destrozos causados por la catapulta, lo sintió mucho. Sus compañeros, que ya no aguantaban el hambre, le sugirieron la rendición, a lo que él les respondió:
—No os desaniméis, pues voy a entregar la torre entre tales honores que no se os recriminará, y yo no estoy menos cansado ni menos hambriento que vosotros, pero cuando una gran necesidad impulsa a que el hombre cometa una mala acción, al menos éste debe conservar el honor.
Aquel día volvió Claudás y le preguntó qué pensaba hacer, si rendirse o resistir.
—Señor —contestó—, he tomado consejo de mis compañeros; me recomiendan que permanezcamos en la torre, pues no debemos preocuparnos ni de la catapulta, ni de ningún otro ingenio. Pero no quiero soportar la responsabilidad durante más tiempo, pues muchos más nobles y más ricos que yo han abandonado la carga. Hemos decidido entregaros la torre, pues no se la podríamos dejar a nadie más valeroso y vos nos mantendréis a vuestro lado, pero tenéis que asegurarnos que nos vais a proteger de todos y que nos vais a hacer justicia en vuestra casa frente a cualquiera, de forma que si alguien nos acusa, en vos encontraremos la ley y si acusamos a algún vasallo vuestro, haréis justicia.