Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Claudás lo juró asà sobre los Evangelios, prometiendo mantenerlo lealmente. Entonces salieron de la torre; Claudás hizo que una guarnición la ocupara y tributó honores a BanÃn, por quien tuvo un gran afecto en el corazón, por su valor y por la fidelidad que habÃa visto en él.
Al tercer dÃa, el senescal le pidió a Claudás que cumpliera lo prometido, y éste le respondió que lo harÃa con gusto. Empezó a buscar excusas y la noticia llegó a BanÃn, que se presentó a Claudás y a sus nobles, y les dijo:
—Señor, quiero que estos nobles sepan que me rendà a vos porque vos me prometisteis que mantendrÃais mi derecho frente a todos los que me acusaran de algo y que me harÃais justicia si yo acusaba a alguien.
Claudás asà lo reconoció.
—Señor, ahora os pido y requiero que me hagáis justicia del senescal aquà presente, a quien acuso de traidor y perjuro hacia Dios y hacia su señor natural. Y si él lo niega, estoy dispuesto a demostrárselo ahora o en el dÃa que vos señaléis.
—Señor —contestó—, no hay caballero tan bueno y tan apreciado bajo el cielo contra el que no me atreviera a defenderme si me acusara de traición hacia vos.