Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor, pertenezco más a otra persona que a mà misma; cuando fui a Gaunes se me prohibió por mis ojos que llevara a donde están los niños a nadie más que a sus dos maestros; no osaré transgredir la orden que se me hizo. Por eso, conviene que esperéis aquà hasta mañana; mientras, iré con este caballero adonde están los niños y procuraremos que vos podáis venir. Mañana uno de estos escuderos os traerá un mensaje diciéndoos qué hemos encontrado.
—Doncella, ya que tengo que quedarme, decidme dónde puedo tomar alojamiento.
—Con mucho gusto lo haré, seguidme.
Remontan el rÃo hasta que ven a lo lejos, a la derecha, el Castillo de Charosque que limitaba con el de Brions: por eso el bosque se llamaba con justo nombre Briosque. La doncella le indicó a Leonches el castillo y éste va a alojarse allà con sus escuderos, mientras que la doncella y Lambegue vuelven al Lago cabalgando; entran en él cuando ya era de noche y Lambegue se sorprende de que la doncella se atreviera a entrar a aquella hora en el agua que parecÃa profunda, pero antes de que dijera una sola palabra se vio delante de unas grandes puertas, a la entrada de una casa alta. Mira a su alrededor, pero no se ve nada del Lago que acababa de contemplar y se queda muy sorprendido. Entra la doncella y el caballero la sigue, y llegan a una habitación en la que están los niños.