Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando éstos se enteran de que la doncella habÃa regresado, salen fuera. No es necesario decir la alegrÃa que tuvo Boores al reconocer a su maestro, al que besa más de cien veces. Pero cuando Lionel oye decir que su maestro no ha venido, no pide más noticias, se vuelve a la habitación y se dirige a un ropero: ve entonces a la doncella que los habÃa llevado allÃ, que se estaba curando la herida del rostro, que todavÃa era muy grande. Al verla, se sorprende por la herida, pues no se habÃa fijado antes en ella:
—Doncella, ¿quién os ha hecho esa herida? Realmente empeora y afea vuestro rostro.
—Asà es, Lionel; ¿no me deberÃa amar mucho el que me la hizo recibir y por quien yo la recibà con gusto, y que gracias a esta herida él salvó su vida?
—Ciertamente, sÃ; os deberÃa querer como a su propio cuerpo y cualquier cosa que le ordenéis la tendrá que hacer sin discutir ni oponerse.
—Si alguien la hubiera recibido por vos, ¿qué recompensa le darÃais?
—¿Qué? Que Dios me ayude, lo amarÃa sobre todas las cosas, lo querrÃa y lo respetarÃa.
—Ciertamente, Lionel, no querrÃa no haberla tenido, pues la recibà por defenderos y salvaros de la muerte, cuando la espada se alzó sobre vuestra cabeza para golpearos. Considerad ahora la recompensa que me debéis.