Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi señor Galván, ¿hacia dónde vais?
—Asà me ayude Dios, doncella, no lo sé.
—¿Qué vais buscando?
—Voy en busca de alguien que me pueda dar noticias de Lanzarote.
—¿Cómo? ¿Dónde está?
—Por mi fe, en la corte se piensa que ha muerto y nos hemos puesto en marcha trece caballeros para ver si es cierto: no podemos regresar a la corte hasta que sepamos la verdad.
—No sé nada de él; sólo que serÃa un grave daño si eso hubiera ocurrido. Si Dios quiere, no serán verdad esas noticias, porque la caballerÃa decaerÃa mucho. Os ruego por amor que vengáis esta noche a alojaros conmigo, y os daré todo lo que queráis, para que os encontréis a gusto.
Le contesta que lo hará de grado, pero que aún no es la hora.
—Por la fe que le debéis a la cosa del mundo que más queráis, venid conmigo.
Mi señor Galván le contesta que lo ha conjurado de tal forma que irá; monta y reemprende el camino con la doncella. Cabalgan durante dos leguas inglesas y ven un castillo pequeño al final de un pantano.
—Señor, ése es el castillo en el que pasaréis la noche.