Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, aún habláis demasiado pronto, pues quizá ahora lo esté haciendo bien, pero no la hará siempre tan bien: por eso no debéis hablar más de la cuenta, que no os tengáis que arrepentir.
—No me arrepentiré, pues estoy segura de que lo hará aún mejor de lo que lo está haciendo; si lo conocierais tan bien como yo, no discutirÃais.
Mientras hablaban asÃ, salieron del castillo unos doscientos caballeros armados; acuden en ayuda de la mesnada del rey que estaba desfalleciendo, porque mi señor Galván los acosaba demasiado. Cuando llegan al combate, lo hacen tan bien que ante las puntas de sus lanzas no queda caballero en silla al que no hagan volar al suelo, los atacan con tanta fuerza que la gente del conde no tiene más remedio que abandonar terreno, pues son demasiados los que van contra ellos; se hubieran dado a la fuga si mi señor Galván no hubiera comenzado a realizar tales proezas que todos se quedan admirados, pues se ha esforzado tanto que sus compañeros se quedan a su lado.