Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La sobrina del rey está muy enfadada; le dice a la doncella que vaya a apoyarse a su lado y le indicará el caballero que le dice; ella va y contempla a todos los caballeros que subían y bajaban. En esto, mi señor Galván le pregunta a Tanaguín de qué parte quiere ponerse; él le contesta que desea ir contra la gente del rey y, por tanto, se dirige al lado del Conde de las Brozas, que había emprendido el torneo contra la gente del rey.
Cuando ya se han puesto del lado del que quieren, pican espuelas para ir en ayuda de sus compañeros y mi señor Galván se coloca en las hileras para empezar a justar. No tardó en llegar a él un caballero muy valiente; se dirigen el uno contra el otro tan rápidos como pueden sus caballos. Mi señor Galván derriba al caballero con tanta fuerza que éste se rompe el brazo izquierdo al caer; luego, ataca a los demás con la espada desnuda en la mano; golpea y derriba a todos los que alcanza, hace caer a caballeros y caballos con los golpes de la lanza y de la espada, galopa arriba y abajo y no evita a nadie que quiera esperarle: lo hace tan bien de todas las formas que nadie niega que deba recibir el premio y el trofeo. La amiga de Tanaguín le dice entonces a la sobrina del rey:
—Doncella, ¿no os lo había dicho? Es ese del escudo blanco el que vence en todo.