Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras tanto, mi señor Galván ve a través de una vidriera una paloma blanca que llevaba en el pico un incensario de oro de gran riqueza. Apenas entró en la sala se llenó el lugar de todo tipo de aromas, los mejores que podría pensar un corazón mortal y decir la boca. Quedaron todos tan enmudecidos que no hubo nadie que dijera una palabra; se arrodillaron nada más ver a la paloma, que se fue directa a una habitación. Entonces se volvieron a poner en pie los de la sala y colocaron los manteles sobre las mesas; se sentaron todos sin decir una palabra y sin que se llamara a nadie. Mi señor Galván estaba sorprendido por este asunto; se sienta con los demás y ve que todos están rezando y orando. Después de que se sentaron no tardó mucho mi señor Galván en ver que de la habitación en la que había entrado la paloma salía una doncella, la más hermosa de cuantas había visto en su vida, y sin duda era la más bella de las que había en aquel tiempo y de cuantas nacieron después. La doncella iba descubierta, con el cabello trenzado y tenía la cabeza de extraordinaria belleza, de forma que todas las cosas hermosas que se pueden ver en una mujer las tenía ella: nunca se vio una más bella, a no ser la Virgen María, que llevó a Jesucristo en su vientre. Salió de la habitación llevando en las dos manos el vaso más rico de cuantos habían sido vistos por hombres mortales, semejante a un cáliz, y lo mantuvo por encima de su cabeza, que tenía inclinada de continuo.