Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mi señor Galván contempla el vaso y lo estima más que nada de lo que ha visto, aunque no puede saber con qué ha sido hecho, ya que no era de madera, ni de ninguna clase de metal, ni de piedra, ni de marfil, ni de hueso, y le sorprende mucho. Luego contempla a la doncella y se admira más de su belleza que del vaso, pues nunca vio mujer de hermosura comparable a la de ésta: se queda tan atraído por ella que no piensa en ninguna otra cosa. Cuando la doncella pasa por delante de la mesa, se arrodillan todos ante el santo vaso y se llenan las mesas de los mejores manjares que se podrían contar; el salón estaba tan repleto de aromas agradables como si todas las especias de la tierra hubieran sido derramadas por él.