Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Empieza entonces a temblar y a crujir todo el edificio; las ventanas golpean y baten y comienza a tronar y a relampaguear con fuerza, con la peor tempestad del mundo, sin llover. Mi señor Galván está sorprendido por todo ello, pero se encuentra tan cansado y fatigado que no puede levantar la cabeza, y además tenía el cerebro tan embotado por los truenos que había oído, que no sabía si estaba muerto o vivo y sigue echado como si fuera un cadáver. Se levanta entonces un viento tan dulce y tan suave que era admirable. Luego bajaron a la sala varias voces que cantaban de forma tan agradable que no habría cosa que se le pudiera comparar en todo el mundo, y serían alrededor de doscientas voces. Mi señor Galván apenas puede entender lo que dicen, aunque oye que cantan «Gloria y alabanza y honor sea al Rey del Cielo». Poco antes de oír las voces se extendieron por allí todos los buenos aromas de la tierra. Mi señor Galván oye las voces, que son tan dulces y agradables que no cree que sean de la tierra, sino celestiales, y así era sin lugar a dudas. Abre los ojos, pero no ve nada a su alrededor y entonces se convence de que no son voces terrenales las que ha oído, ya que no puede ver a los cantores; se levantaría con mucho gusto si pudiera, pero no puede, pues ha perdido la fuerza de todos sus miembros y la energía del cuerpo.