Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor no se preocupa por nada de lo que las dos doncellas le dicen, sino que las encomienda a Dios y continúa por el camino hacia el castillo que ve delante de él. Cuando ya estaba cerca se tropieza con un rÃo turbulento y profundo, sobre el que habÃa un puente de cuatro toisas de ancho. Se dirige a un olmo a cuyo pie habÃa una doncella sentada. La saluda y ella le dice:
—Señor caballero, en mala hora vais al castillo, pues os ahogaréis.
—¿Cómo, doncella?
—Os lo voy a decir. ¿Veis a aquel caballero en el puente, por la parte del castillo?
—SÃ, lo veo bien.
—Sabed que es tan buen combatiente que no conozco a ninguno mejor en el mundo; tendréis que enfrentaros a él: estoy segura de que os pondrá en el mismo sitio en que ha puesto a los demás.
—¿Dónde los pone?
—Por mi fe, no encuentra a ninguno a quien no arroje al agua con su caballo; por eso os aconsejarÃa que no fuerais hacia allá, pues nada ganarÃais combatiendo con él.
—Doncella, eso lo vamos a ver.