Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando Héctor se separó de mi señor Galván, cabalgó por el bosque hasta la hora de tercia en que se encontró con un enano que llegaba al trote montado en un caballo de caza. El enano se le acercó y le dijo:
—Señor caballero, avanzáis demasiado.
—¿Cómo, buen amigo?
—No os diré nada más.
Y sin decir ni una palabra más se marcha. Héctor sigue cabalgando pues tiene en poco lo que el enano le ha dicho, y llega a dos poyos que había en medio del camino, con letras que decían: «Nadie pasará de aquí, si no desea su vergüenza»; reconoció las letras y supo lo que querían decir, pero no por ello se volvió, pues —según dice— nadie debe temer antes de saber por qué; toma el camino del bosque hasta que llega al final; llevaba el yelmo quitado de la cabeza porque hacía demasiado calor.
Se encuentra entonces a dos doncellas, las saluda y ellas le dicen:
—Señor caballero, qué gran desgracia es que hayáis venido hasta aquí.
—¿Por qué?
—Porque no podréis evitar morir y será una gran lástima, porque sois muy hermoso.