Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entran entonces en el arpende que estaba cercado, tal como os he dicho, y galopan el uno contra el otro con las lanzas bajadas, dándose en los escudos tan grandes golpes que las lanzas se quiebran; chocan con el cuerpo y la cara con tanta violencia que se derriban de los caballos al suelo y quedan completamente aturdidos. Pero Héctor se reincorporó el primero, desenvainando la espada y el caballero hace lo mismo, pues tenía mucha fuerza; se atacan de nuevo con las espadas levantadas y se golpean con grandes tajos en el yelmo, haciendo brotar fuego. Los ojos les hacen ver estrellas en la cabeza por los golpes que se dan; se rompen los escudos y las cotas, y así se mantienen durante un buen rato, haciendo brotar la sangre de los hombros, de los brazos y de las cabezas; en el primer ataque estaban tan igualados que no se podía elegir fácilmente al mejor, pues el menos valiente tenía gran valor.