Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando mi señor Yvaín se separó de sus compañeros —tal como ya se ha contado—, cabalgó cuatro días enteros sin encontrar ninguna aventura que merezca recordar. El quinto día, hacia la hora de prima, entró en un bosque y se quitó el yelmo porque ya empezaba a hacer calor. Se encontró entonces a una doncella que cabalgaba completamente sola en un palafrén moteado; la saluda cuando se le acerca y ella le devuelve el saludo; y apenas lo ve, la doncella empieza a sonreír, mientras que mi señor Yvaín piensa que sin duda se ríe de algo, y le pregunta:
—Doncella, por la cosa que más queráis, decidme de qué os reís, si es que podéis y debéis decirlo.
—Os lo voy a decir, si me concedéis un don que os costará muy poco.
—Os lo concedo.