Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Y todos se dirigen a él: la dama, un caballero muy apuesto, que era amigo suyo, y otros dos caballeros que estaban con él, todos haciéndole grandes honores a Lanzarote. La dama lo abraza y le besa los ojos y la boca con dulzura. Cuando Lambegue ve cómo lo tratan, se pregunta extrañado quién será.
Después, Lanzarote saluda a Lambegue mostrando mucha alegría, de forma que éste dijo que no había visto a ningún niño de su edad al que se pudiera estimar tanto y siente no saber quién es, pero está dispuesto a enterarse lo antes posible. Se sentaron a cenar y cuando Lanzarote cumplió con su deber, fue a su sitio: nadie se había atrevido a sentarse antes de que él se sentara, a pesar de que había hijos de reyes y los dos niños también lo eran. Al principio, Lionel no quería sentarse al lado de ninguno de ellos, hasta que lo obligó la dama a cuyo servicio se había puesto, que le dijo que quería que hiciera lo que le ordenaba, «pues por nada de lo que yo os obligue a hacer seréis tenido por villano».