Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Marchaos, doncella. No lo quitéis de ahÃ, pues por mi cabeza no os lo llevaréis. En vano habéis regresado, porque de nada sirven vuestros pasos ya que no os llevaréis el gavilán ni en un puño ni en el otro; si queréis tener el pájaro, buscad otro, ya que con éste no volveréis a entreteneros.
—Dejadla, señor caballero —le ordena mi señor YvaÃn—, se lo llevará y si intentáis impedÃrselo a la fuerza, tarde os arrepentiréis.
—¿Cómo? ¿Habéis venido para defenderla?
—Eso lo veréis si intentáis quitárselo.
El caballero alarga la mano para quitarle el gavilán; mi señor YvaÃn saca la espada y le advierte que le cortará el brazo si vuelve a tocar al pájaro o a la doncella.
—Por mi cabeza, en mala hora lo habéis dicho.