Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Estoy seguro de que no se despertará; si se despertara, os protegeré frente a él, aunque tuviera el valor de dos caballeros como él.
Mordret se empeña tanto que la doncella se lo concede, para gran alegría suya.
En esto regresó el caballero de donde había ido; acompaña a Mordret a su tienda. Al entrar, se encontraron con que los escuderos habían hecho un cobertizo con ramas de árboles y hojas para dormir dentro. Las camas estaban dispuestas y el caballero se acostó con su amiga, mientras que Mordret se acostó aparte; los escuderos se fueron a dormir al cobertizo que habían preparado. Mucho rato después de acostarse se levantó la doncella del lado de su amigo, pensando que ya estaba dormido, y así era, sin duda; y fue a acostarse con Mordret que aún no dormía, pues le tardaba mucho su llegada; la recibió entre sus brazos alegre y contento. Cuando estuvieron acostados juntos, se mostraron tal alegría como corresponde a gente que lleva semejante vida.
Se veía con claridad en el pabellón, pues había dos cirios ardiendo, y la doncella se había olvidado apagarlos y a Mordret no se le había ocurrido, pues no pensaba más que en aquélla en la que tenía su alegría; y se solazan todo lo que pueden.