Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Y vos de mÃ, pues nunca odié tanto a ningún caballero como a vos.
A continuación van el uno contra el otro, sin decirse nada más; iban bien montados y bien armados, y los caballos eran fuertes y veloces; se atacan con más vigor que el rayo, con las lanzas bajas y los escudos junto al pecho; se golpean con tal dureza que atraviesan el escudo y rompen las mallas de las cotas; se hacen sentir las puntas de las lanzas en sus desnudas carnes, pero ninguno de los dos queda herido de muerte. Los caballos eran fuertes y los caballeros valerosos y de gran vigor. Vuelan las lanzas en pedazos; chocan los cuerpos y los escudos, y se derriban a tierra, heridos, con el hierro clavado en el cuerpo.