Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Agravaín entra en el pabellón y saluda a los que ve allí; se dirige hacia el caballero y le entrega la cabeza, diciéndole: «Señor caballero, he aquí la cabeza del que mató a vuestro hermano». Cuando el caballero lo ve, la toma con más dolor que nadie, y dice: «Cabeza, maldita sea el alma a la que perteneciste, pues me ha empujado a tal dolor que mi corazón nunca podrá abandonar. Señor —dice a Agravaín—, muchas gracias; ahora me habéis producido un gran alivio, por lo cual seré vuestro vasallo el resto de mis días; os ruego que me digáis vuestro nombre, de forma que yo pueda contar quién me ha hecho este gran favor cuando vuelva a mi tierra».
Le responde que se llama Agravaín y que es hermano de mi señor Galván. «Sed bienvenido en nombre de Dios —exclama el caballero—; ahora os amo más que antes, por el amor que tengo a mi señor Galván, que antaño me hizo un servicio por el que le estaré agradecido todos los días de mi vida. Tened por seguro que os pagaré este favor, si vivo lo suficiente para hacerlo».
Agravaín se va de allí y emprende el camino de la colina. Cuando llega a la cima ve a una doncella y a un enano que hacían gran duelo sobre el cuerpo de Druas; va muy deprisa a ellos para saber quiénes son: al verlo llegar, lo reconocen. El enano, que tenía un cuerno de marfil, se dirige hacia Agravaín, diciéndole: