Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le responde—, os lo voy a decir. Todos ellos son sobrinos mÃos, hijos de mi hermano. No hace aún ocho dÃas que un hijo que yo tenÃa, muchacho hermosÃsimo, iba cazando con arco por este bosque; hirió con una flecha a una hermana de todos ellos, sobrina mÃa también, que estaba jugando delante de la puerta de su fortaleza, cerca de aquÃ. La doncella no pudo sanar, pues habÃa sido alcanzada en la cabeza: murió y fue enterrada ayer. Cuando vieron que su hermana habÃa muerto, nos acusaron a mà y a mi hijo; yo he intentado reparar el daño para restablecer la paz entre nosotros, pero ha sido inútil: han venido esta mañana a mi casa y han dado muerte a mi hijo en mi presencia, causándome tal dolor que creo que moriré de pesar. Después de hacer eso, no se han tenido por bien pagados con la muerte de mi hijo, y me han apresado tal como habéis visto y, como querÃan matarme de forma tan escondida que nadie supiera una palabra, me han traÃdo aquÃ: me hubieran dado muerte si Dios no os hubiera hecho venir por esta parte. Ya os he contado cómo me ha ocurrido todo.
Cabalgan mientras tanto, hasta que llegan cerca de una torre fuerte y alta, rodeada por buenos fosos profundos. El caballero desmonta y se encuentra con la puerta cerrada; llama y una doncella acude llorando amargamente. Al ver a su padre, corre a él con los brazos abiertos, y le dice: