Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al cabo de un rato salió de una habitación el caballero al que Guerrehet había rescatado, vestido con un cendal rojo y acompañado por su mujer, que era dama muy discreta. Ésta, al ver a Guerrehet, lo llama y se le echa a los pies, diciéndole:
—Noble caballero, que Dios os bendiga, pues me habéis devuelto a mi señor. Me entrego a vuestra disposición, para que hagáis conmigo lo que deseéis, y del mismo modo os doy todo lo que hay aquí dentro.
En esto se acerca la doncella que había abierto la puerta, tan bien arreglada que mejor sería imposible; era alta, esbelta, bien proporcionada en su cuerpo y tan hermosa que nadie dejaría de amarla por defecto de su belleza. Se dirige a Guerrehet y le dice:
—Señor, debería amaros y serviros mucho, pues me habéis sacado de todos los sufrimientos en los que habría caído si mis primos, a quienes se lo habéis quitado, le hubieran dado la muerte a mi padre. Mandadme lo que queráis, pues no os negaré nada que pueda hacer.
Guerrehet le da las gracias. Gran fiesta le hacen los de allí y mucho se esfuerzan en servirle; mucho mayor habría sido la alegría si no hubiera muerto su hijo, que aquel mismo día lo habían matado, y no podían olvidar el dolor.