Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃr estas palabras, Lionel empieza a pensar y las lágrimas grandes y cálidas le llegaban a los ojos. La doncella de la herida en el rostro lo mira y, tomándolo de la mano, le dice:
—¿Qué ocurre, Lionel? ¿Qué pensáis? ¿Ya queréis dejarme, y ayer por la noche decÃais que no querÃais un maestro que no fuera yo?
Él la contempla avergonzado y le contesta:
—Mi dulce doncella, lo que dije estaba bien; ahora pensaba en la tierra que fue de mi padre y que yo querrÃa recuperar —si pudiera ser— de inmediato.
Lanzarote, que se habÃa dado cuenta de la mala cara que tenÃa Lionel, se adelanta y con gran dolor le dice:
—Buen primo, no lloréis por miedo a no recuperar vuestras tierras, pues tendréis suficientes, si no os las quita alguien de malvado corazón; si las conquistáis sin esfuerzo nadie os criticarÃa que las perdierais de inmediato; pero procurad ser valiente y esforzado y conquistadlas gracias a vuestro valor y a vuestra fuerza.