Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Todos se quedaron sorprendidos al oÃr las palabras de Lanzarote y se preguntaban admirados cómo un niño podÃa haber dicho unas palabras tan sabias pero, de todos, es la dama la que se ha sorprendido más, no por el profundo sentido que hay en las palabras, sino porque ha llamado a Lionel «buen primo»: le han subido las lágrimas del corazón a los ojos, como todos han podido ver; pero ella no se ha callado y dirigiéndose al señor de Paerne le ha dicho:
—Buen señor, no temáis por los niños, pues pienso protegerlos frente a todos, y no se irán con vos porque yo los abandone, pues tengo dos o tres fortalezas en las que no deberán temer a Claudás ni a sus ejércitos. Marchaos ya y decidles a cuantos lo quieran saber que sus señores están sanos y salvos, entre buenos amigos y muy a su gusto. Por lo que a mà respecta, no os voy a decir quién soy, y no me preguntéis nada más: amo a los niños más que ninguna mujer, a excepción de su madre, y no porque piense quedarme con sus tierras, y sus dominios —pues gracias a Dios tengo suficiente— sino por ellos mismos, que se hacen querer, y por otro más que por ellos.
—Y vos —continúa, dirigiéndose a Lambegue—, decidle a vuestro tÃo de mi parte, que venga a ver a sus señores y que no luche en su tierra por defenderlos, pues tendrán con gran honra sus posesiones y otras, si viven.