Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de perseguirlos un buen rato y cuando vio que no ganarÃa nada siguiéndolos por más tiempo, Guerrehet regresa contento y alegre porque les ha ido tan bien. Al volver, la alegrÃa es mayor que antes y, al cabo de un rato, se acuestan otra vez. El señor mandó custodiar la puerta, para que no pudieran entrar sin resistencia si volvÃan; pero no tenÃan intención de hacerlo, pues habÃan recibido más daño del que les era menester.
El dÃa siguiente por la mañana, antes de que se levantaran los de dentro, los prisioneros pidieron que fueran a buscar a sus amigos, pues harÃan las paces de grado. Cuando el señor lo supo, dijo que tomarÃa consejo y si se le recomendaba asÃ, lo harÃa; luego, fue a ver a Guerrehet que estaba levantándose, y le dijo:
—Señor, buen dÃa os dé Dios.
Él le devuelve el saludo.
—Buen señor, ya que habéis conseguido poner fin a mi guerra, y ya que me habéis servido tanto que no os podré recompensar, tenéis que darme un consejo a lo que os voy a preguntar.
—Decidme.