Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ningún caballero de tierra extranjera puede pasar por este camino sin combatir con uno de los caballeros de estos pabellones.
—Por mi fe —contesta Gueheriet, contento con el combate—, desearÃa que el que tiene que venir estuviera ya aquÃ.
—No tardará mucho.
El enano se dirige a los pabellones y empieza a gritar: «¡Venid a ver el combate!». Entonces sale de los pabellones un caballero montado a caballo que se dirige a Gueheriet y lo golpea con tal fuerza que hace que la lanza vuele en pedazos; Gueheriet lo alcanza, derribándolo al suelo. Los de los pabellones empiezan a gritar por el que habÃa caÃdo, y el enano le dice a Gueheriet:
—Señor, ya podéis seguir, pues os habéis librado.
—Antes me dirás por qué han sido plantados estos pabellones.
—Por mi fe, con mucho gusto.
A continuación se lo cuenta, tal como se lo habÃa contado a Saigremor; cuando Gueheriet lo oye decide que hará todo lo que pueda para que mi señor Galván no pase por allÃ. Luego le dice al enano: