Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ve y dile a tu señor que ha emprendido una gran locura, disponiéndose a combatir contra mi señor Galván; que venga a probarse conmigo, que soy el peor de los ciento cincuenta caballeros de la Mesa Redonda; si me puede vencer, me quedaré a su disposición y si no puede resistirme, ¿para qué va a esperar a mi señor Galván? Ve y dile que estoy dispuesto a combatir con él y que si no viene, le derribaré el pabellón: entonces será mayor su vergüenza.
—Por Dios, llevaré el mensaje, pero creo que serÃa mejor para ti volverte.
—Eso poco te importa; haz lo que te he dicho.
El enano se dirige a su señor, que estaba muy contento por lo bien que lo hacÃan los caballeros andantes, y le decÃa a los que habÃa a su alrededor que el caballero vencido hacÃa más de ocho dÃas que no cesaba de pedir el primer combate y que, sin embargo, lo habÃa hecho muy mal.
—Señor —le dice uno—, los caballeros andantes están acostumbrados a combatir y es imposible que no sepan más de esto que cualquier otro caballero.
—Bien puede ser —le contesta el conde.
En esto llega el enano y le dice a su señor, en voz tan alta que todos pueden oÃrlo: