Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Nunca hubo una doncella que tuviera tanta suerte como le ocurrió a ella, pues uno de nuestros compañeros la salvó de los que se la llevaban y después hemos ido juntos durante todo el día.
—Es admirable la suerte que han tenido los dos.
Hablando de este modo cabalgaron hasta la hora de vísperas en que llegaron a un prado muy hermoso en el que había plantados tres pabellones. Se dirigen a ellos para alojarse, pues ya era hora; Gueheriet entra en el primero y se encuentra a un enano que preparaba faisán y caza para cenar y se apresuraba para que estuviera todo dispuesto. Le pide alojamiento y éste le dice que sea bienvenido, a condición de que si su señor no quiere darle albergue cuando llegue, tendrá que marcharse. Gueheriet acepta y hace que la doncella descabalgue mientras que él se desarma. No tardó mucho en llegar un gran caballero completamente armado, que parecía traidor y orgulloso, acompañado por dos doncellas, una de las cuales era su hermana y la otra era su madre. Cuando entró en el pabellón, Gueheriet se puso en pie y le dio la bienvenida, a lo que el caballero no le contestó ni una palabra, sino que miró al enano, preguntándole:
—¿Le has dado tú albergue a este caballero?
—Sí, señor.
—¿Con qué permiso lo hiciste?
—Señor, pensaba que os agradaría, pues de otro modo no le hubiera dado alojamiento.