Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor, esta doncella se me quejó de que le habíais quitado a la fuerza su tierra y vos dijisteis que no fue así, pues la tierra la recibisteis de su padre al morir y dijisteis que estabais dispuesto a probarlo si venía alguien que se atreviera a contradecirlo. Cuando oyó vuestras palabras esta doncella pidió un aplazamiento de cuarenta días y prometió traer a algún valiente caballero que la defendiera frente a vos; hoy es el día cuadragésimo y por eso ha hecho venir a su caballero. Considerad qué deseáis hacer, pues está dispuesto a defender que la tierra no os fue dada por su padre, ni por ningún otro.
—Señora —contesta Guidan— estoy preparado a defenderlo.
—Y yo a contradecíroslo.
Al punto traen los Santos Evangelios y Guidan jura por Dios y por los santos que el padre de la doncella le había dado la tierra que ella le reclamaba.
—Por Dios —afirma Gueheriet— y por los santos, sois perjuro en vuestra afirmación: os lo probaré como a traidor y desleal.