Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿No?
—Por Dios, lo veréis en breve.
Guidan le ataca con la espada levantada y Gueheriet se le acerca tanto, que le golpea en pleno brazo con el filo del escudo y la espada le cae de la mano; Gueheriet la recoge, pues la necesitaba. Al ver esto, Guidan lo siente tanto que no puede más, pues sabe que morirá si no se da por vencido, cosa que no harÃa de ningún modo: preferirÃa estar muerto. Por otra parte, cualquier muerte le parece mejor que quedar en poder de su enemigo. Se dirige hacia el rÃo, a la vez que le dice a Gueheriet que le siga si quiere, pues nunca se pondrá a su disposición; se arroja al agua y se hunde de inmediato por el peso del hierro, que lo arrastra hacia el fondo, y no volvió a salir después.
Cuando los que estaban a la orilla vieron esto entraron en las naves para ir en busca de Gueheriet. Luego, ante la Dama de Roestoc, dijo:
—Señora, ¿he hecho bien lo que debÃa para dejar libre a esta doncella?
—Señor, sÃ; muy bien, gracias a Dios. Bendito sea Dios, que os ha concedido la victoria.
—Investidla ahora con la tierra que reclama.